Cometido el primer acto de desfachatez absoluta, un despido sin evaluación, sin reunión con el presidente, sin el más mínimo de respeto hacia los colaboradores. Pero no cuentan con que estas represiones absurdas, evidentes, mal intencionadas, lo único que hacen es hacernos más fuertes. Una pena Walter, talvez no era tu momento, esperemos las cosas cambien, no hay dictador que dure para siempre.
Cual fue su pecado, el decirle abiertamente que el no hacía trabajo político, el no aceptar llevar mensajes de distrito en distrito, el no pensar igual que el.
